
Validar no es encuestar
Cuidado con creer que estás validando una idea cuando en realidad estás recogiendo opiniones sesgadas o interesadas. Es completamente normal preguntar a tus amigos o lanzar una encuesta en redes sociales. Como punto de partida está muy bien, pero no lo sustituyas a la observación real.
La gente no dice siempre lo que piensa. Ya no hablamos de un amigo o familiar que pueden darte la razón para no defraudarte, hablemos de un cliente. Puede afirmar que compraría tu producto sabiendo perfectamente que no lo hará. Elogiar tu propuesta no implica necesariamente pagar por ella. Y tú, basándote en esas respuestas, avanzarás con una falsa sensación de validación.
La validación empieza cuando dejas de preguntar y empiezas a observar de verdad.
¿Cómo hacerlo?
Lanza un producto mínimo, aunque sea un prototipo, en condiciones reales en una página online con una campaña de Google Ads, o en una tienda física de confianza. Observa si alguien lo compra o se interesa. No des descuentos ni facilites la compra. Si solo reaccionan cuando es fácil y gratis, el producto puede ser magnífico pero no se venderá. Cobra lo que tienes pensado y pide un compromiso real, como por ejemplo dejar sus datos para promociones futuras. Si la gente responde, es que hay interés. Repite la prueba si no acabas de verlo claro, y mejor en un contexto distinto.
Observar transacciones, analizar búsquedas, probar prototipos en contextos reales… eso sí valida. Porque revela fricción, intención y comportamiento. No construyas sobre promesas.
Validar es tu última barrera para enfrentar tu hipótesis con la realidad. Haz caso a lo que veas y adelante.
Todos necesitamos un Plan.