Negocio cansado

Negocio cansado

De la misma manera que una persona puede cansarse tras años de actividad sin descanso, una empresa también se puede cansar. No se nota de golpe, ni en las cuentas, ni en los balances, pero sí en los equipos y en la inercia operativa. Puede llegar al punto de no tener sentido nada de lo que se haga.

Muchas PYME atraviesan este desgaste tras décadas de trabajo. Siguen funcionando, pero ya nadie se cuestiona nada. Las decisiones se toman por inercia y costumbre, se mantienen productos, precios y estructuras caducas. El entusiasmo inicial hace tiempo que se convirtió en burocracia y quien osa cambiar el 'statu quo' es incomprendido y arrinconado hasta que se va.

Ese cansancio no duele, pero desactiva. La empresa sigue generando, pero la fatiga acumulada puede volverse crónica si no se revisa a tiempo y terminar vendiéndose a un fondo de inversión por mucho menos de lo esperado.

Hay que observar la cultura interna, el grado de innovación, la actitud del personal y la capacidad para tomar decisiones estratégicas. Si todo cuesta el doble, si nadie propone nada o si cada cambio genera rechazo, el negocio necesita un replanteamiento. Esto no implica reinventarse por completo, pero necesariamente sí implica incorporar talento de fuera. Porque la cultura de una empresa no cambia por sí misma.

Existen herramientas que permiten detectar si tu empresa está "cansada". Como por ejemplo medir el clima laboral para detectar patrones de pasividad, o una auditoría de procesos para detectar cuellos de botella, redundancias o tareas de escaso valor, entre otras. Cuanto antes se lleven a cabo las acciones necesarias, antes despertará de su colapso inminente.

Todos necesitamos un Plan

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