
El directivo ocupado
Estar ocupado no implica ser productivo. Hay directivos que no paran en todo el día: llamadas, reuniones, imprevistos... pero al finalizar su jornada, prácticamente no han avanzado. En catalán hay un dicho que traducido sería algo así como que "no es lo mismo trabajar que sacar trabajo". La frase contrapone cantidad de trabajo o esfuerzo con eficiencia o resultados.
Estos directivos se ocupan siempre de lo más urgente (ni siquiera de todo lo urgente), sin llegar a lo importante. Y lo que no se hace con intención, se repite por inercia.
El problema no es de tiempo, sino de dirección. Pasarte el día apagando fuegos en lugar de pensar en cómo evitarlos nos lleva a una pregunta muy sencilla: si quien tiene el poder de cambiar las cosas no lo hace ¿es porque cree que así se hace imprescindible? O... ¿es que arriba hay alguien peor?
Sin un norte, toda acción es dispersa. Como dijo Thoreau: “No basta estar ocupado… hasta las hormigas lo están. La pregunta es: ¿en qué estás ocupado?”.
La hiperactividad es desorden. Y el desorden solo se corrige con más enfoque, no con más actividad. Un directivo, empresario, CEO o propietario sin planificación no lidera, reacciona. Se convierte en el cuello de botella de su propio negocio. Cada decisión es improvisada, cada tarea urgente, cada semana igual a la anterior.
¿La solución?
Alejarse del día a día, pensar en el proyecto, separar lo importante de lo urgente, crear metas y acciones concretas con fechas para corregir esas ineficiencias que nos ocupan todo el día. Aunque nos lleve tiempo, el tiempo siempre acaba llegando.
Todos necesitamos un Plan.