
Crecer sin estructura
Vender más sin estructura es como acelerar en punto muerto. Solo ruido para ensalzar el ego de quien está al volante.
Muchos empresarios celebran sus ventas como un gran hito sin notar que quizá están minando su negocio. Cada nuevo cliente sin estructura añade más tensión, más errores y más decisiones mal tomadas. Es un desgaste que no aporta nada más allá de una cifra que se pone a cero cada día 1 de cada mes, con el equipo humano un poco más quemado.
Esto no juega para nada a favor del medio o largo plazo, sino todo lo contrario. Sin estructura, todo pasa por las mismas manos. Más estrés, más fatiga y menos tiempo para dedicarlo al equipo que es el que va a dar el éxito de verdad. Porque las empresas son equipo pero también estructura. Meditar, redimensionar, diseñar procesos y redefinir roles que sobrevivan en el tiempo incluso cuando el líder se ausente.
Todos necesitamos un plan.