
Crecer sin beneficios recurrentes
Es humano culpar al banco por la falta de financiación para crecer. Pero muchas veces, es injusto. Financiar el crecimiento de un tercero con ingresos irregulares es para pensárselo dos veces. En cambio, si la empresa dispone de una base sólida de clientes recurrentes que garanticen cierta actividad, pone las cosas más fáciles. ¿Acaso no es esto una pista clara de cuándo conviene invertir para crecer?
Efectivamente, si no tienes las cosas claras, ¿para qué te metes? ¿Por qué quieres crecer si aún no has consolidado tu negocio?
En las grandes empresas, la financiación sirve para expandir algo que ya está probado. En la pequeña empresa, debe ser lo mismo. La diferencia es que en la PYME suele ser el empresario quien pone su propio patrimonio como aval. No hay red. No hay margen para improvisar. Y si el modelo falla, no solo se pierde el dinero, sino también la confianza, la energía y muchas veces la posibilidad de volver a intentarlo.
Por eso validar el proyecto antes de crecer es un paso obligatorio. Implica confirmar al menos cuatro cosas:
➡️ Que existe una demanda consistente y repetible. Eso lo garantizan tus ingresos recurrentes, los que mantienen tu facturación.
➡️ Que puedes atender a más clientes sin colapsar. Crecer implica vender más, pero también producir más, entregar más, atender más. Si tu operación no está preparada, el crecimiento no se nota en los beneficios, sino en las quejas.
➡️ Que puedes financiar ese crecimiento sin ahogarte. Abrir un nuevo canal, contratar equipo o aumentar inventario implica inversión. Si no puedes hacerlo con recursos propios o crédito sano, cada paso adelante puede ser una amenaza.
➡️ Que el modelo puede crecer sin comprometer calidad, margen ni identidad. No sirve vender más si eso implica deteriorar el servicio o banalizar tu propuesta de valor. Crecer sin control es diluir lo que te hacía distinto.
Hoy existen herramientas que permiten modelar escenarios, simular decisiones y detectar puntos débiles antes de que aparezcan. No necesitas adivinar. Puedes construir con datos.
Los negocios que crecen bien no son los que más ambición tienen, sino los que mejor se entienden a sí mismos.
Todos necesitamos un Plan.